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¿Cómo podemos amar a otros si no sabemos amarnos a nosotros mismos?
Esa es la pregunta que viene a mi mente una y otra vez.

Mientras contemplo la amplitud e inmensidad del mar a orillas de la playa, una ligera brisa me lleva a cerrar los ojos y fundirme en la plenitud del momento presente con un profundo y absolutamente reparador suspiro. A mi mente viene la palabra “permiso” y, con ella entro en reflexión sobre la manera que tengo de hablarme, en la capacidad que tengo de recibir, el permiso que me doy para disfrutar, para descansar, para mimarme, para abrazarme. Pienso en mi capacidad para tolerar la torpeza que aparece mientras aprendo algo nuevo, de perdonarme, de agradecerme, de aceptarme. En cuantas promesas rompo conmigo misma. En cuánto y de qué manera me escucho, me legitimo y atiendo mis necesidades. En definitiva, cuál es mi capacidad de AMARME.

Porque AMARME es algo más que mirarte al espejo y decir: ME QUIERO. AMARME es hablarme con amor, es darme permiso para crear aquello que me hace sentir plen@ y llen@ de vida. Es darme permiso para disfrutar, reírme a carcajadas, darme espacios para descansar y relajarme. Es cuidar mi cuerpo y mi mente y escuchar, para atender, las necesidades de mi mundo emocional.
Porque AMARME es perdonarme, es agradecerme, es aceptarme, valorarme y legitimarme.

Me muevo a mis recuerdos para darme cuenta de que aprender a amarme y decirme “Sí” a mi misma, ha hecho que el “No” esté disponible para aquello que me desconecta o no quiero hacer.
Y, es que, cuando hablamos de relaciones, lo primero que parece venir a la mente es la relación con los otros, con nuestra familia, pareja, amigos, compañeros de trabajo… y, a menudo, se nos pasa por alto que la relación más importante de establecer, es la que tienes contigo mism@.

Hoy, al cerrar los ojos y escucharme pude percibir en mi suspiro la necesidad de descompresión, de oxigeno, de agradecer y disfrutar. Así que me regalé tiempo para disfrutar de un paseo por la playa que acarició y despertó todos mis sentidos. Tiempo para escribir y cenar con personas a las que amo.

¿Y tú? ¿Qué haces para amarte cada día un poco más?

Si quieres, contacta conmigo por privado y conversamos.